El Turismo Receptivo (I)


El Turismo Receptivo (I)

La noción de Turismo Receptivo se emplea para mencionar a los visitantes que reciben una determinada localidad y/o una región, etc.. El turismo, en su sentido más amplio, implica personas que salen de un lugar y arriban a otro; si nos centramos en las ciudades, en las regiones, provincias y/o naciones que reciben la llegada de dichos viajeros, nos referimos al turismo receptivo. El turismo receptivo, por lo tanto, supone una fuente de ingresos para el receptor donde los turistas que llegan cada año a la localidad y/o región gastan dinero allí, ya sea en hoteles, restaurantes, teatros, museos, etc.. El turismo receptivo, de este modo, aporta grandes sumas de dinero a la localidad y/o región; esto quiere decir que, a nivel económico, a una ciudad siempre le resulta conveniente ser receptiva (recibir turistas); por eso los gobiernos suelen promover el turismo interno, ya que los viajeros que visitan diferentes ciudades de la nación, gastan en el país y no llevan su dinero al exterior. Generación de ingresos Las ciudades que más experiencia tienen en turismo receptivo aseguran que una de las razones por las cuales los beneficios a nivel económico son tan altos, es la actitud del turista en sí, que no suele repara en gastos con tal de pasar unas buenas vacaciones. Además, especialmente en los sitios más icónicos del planeta, la gente se hace con cuanto “souvenir” encuentre (como ser réplicas en miniatura de torres, edificios y vehículos típicos del lugar), algo que las personas locales jamás comprarían. En otras palabras, una ciudad turística es el hábitat ideal para el comercio de recuerdos. El turista de raza, para quien los viajes son muy importantes y no experiencias aisladas o casuales, suele mostrarse muy entusiasmado El Turismo Receptivo (I) y lleno de energía, con una gran apertura a las costumbres y a los idiomas con los cuales se encuentra en cada ciudad, debiéndose en las mismas cuidar y proteger a los turistas, previniendo y desalentando probables abusos de “algunos comerciantes locales”, que pudieren pretender cobrar tarifas «especiales» por sus productos y servicios. El turismo receptivo es un fenómeno, así como puede ser el motor de un negocio, como ocurre con ciertas agencias que se especializan en la atención personalizada de los turistas para mostrarles las vistas y asistirlos en todo lo que puedan llegar a necesitar durante su estancia. Gracias a alianzas con diversas empresas tales como hoteles, compañías de viaje y cadenas de esparcimiento, recreación, restaurantes, etc., estas agencias facilitan a sus clientes todos los trámites relacionados con reservas, alojamiento y traslado.